Simulamos ataques del mundo real, como correos electrónicos fraudulentos, llamadas falsas o intentos de suplantación, para poner a prueba el nivel de concienciación de los empleados.
Este tipo de auditoría permite identificar riesgos asociados al factor humano, uno de los principales vectores de ataque, y reforzar la cultura de seguridad de la organización.